Mi Rincón De Los Lobos - Consejo de La Roca

Mi espacio para hablar un poquito sobre mí y las cosas que me gustan ^^ agradecería que me ayudaran a mejorarlo y a aumentar las entradas. Gracias por mirar!

Otro cuento de hadas con final triste...

viernes, 13 de febrero de 2009 at 21:27

Esta entrada me parece conveniente hacerla, aunque no muchos sigan mi blog, pero es una obligación escribirla.

Hace cinco días, exactamente el Domingo 8 de Febrero, partió hacia el Cielo de los Buenos mi adorada hermanita.

No era una hermana común y corriente como se imaginan todos, ella era mi Manchita, mi Pochita, y todos los nombres que le inventamos. Fue y será por siempre aquella perrita que me cambió la vida, la única que sabía sonreír y mostrar la panza cuando uno se lo pedía.


El Domingo una inyección terminó con su vida, tuvimos que sacrificarla, y hoy me veo en la necesidad de escribir esto como lo ha hecho mi papá en su foro de aviación.


Un poquito sobre mi hermanita


Yo tenía tres años, mi mamá y papá acababan de volver de trabajar, como siempre a las nueve de la noche aproximadamente, y me habían ido a buscar a lo de mi abuela, que me cuidaba todo el día desde las siete de la mañana, porque mis papás trabajaban todo el día. La mayoría de las veces mi papá, siempre tan bueno conmigo, me traía regalitos como chupetines, ropa, pero generalmente peluches y cosas así.

Pero esa noche fue diferente... Paramos enfrente de la panadería que queda a unas cuadras de mi casa y mi mamá que se había quedado en el auto mientras mi papá compraba el pan, me dijo que en casa había un regalo para mí. Yo emocionada, pregunté si era un juguete, pero mi mamá me dijo que no, pero que debía cuidarla mucho, pues seríamos grandes amigas.

Llegué a casa, a mi departamento, y apenas abrimos la puerta una bola de pelos orejona y flaquita se me acercó moviendo la cola. Yo no lo podía creer, me quedé helada y cuando reaccioné la abracé fuerte y le agradecía a mis papás. Era mi primer mascota, y era mía!


Así creció mi Manchita, que había sido levantada por mis papás en la puerta de mi casa luego de que la patearan a la calle y la atropellaran dos autos. Estaba deshidratada y hubo que ponerle suero, pero me la regalaron. Tenía 45 días en ese entonces.


Así crecimos juntas, las dos desde chiquitas. Era una perrita excepcional, no mordió a nadie en su vida y me defendía a tal punto que cuando mi mamá me quiso retar una vez por un problema en el colegio, tuvo que cerrar mi puerta para que ella no entrara, pero seguía ladrando desesperada afuera. Le tapamos muchos líos, como cuando le rompió unas pantuflas de corderito a mi papá y con mamá arreglamos todo con plasticola, claro que cuando ésta se seco, se comenzó a desarmar de nuevo, y culpamos a la mala calidad de las pantuflas mientras que era Mancha.
Como esas hizo montones, que se las tapamos porque nos encariñamos y no queríamos que mi papá la dejara en la perrera por un moco.


En Octubre del año pasado, le encontramos un bulto en la garganta. El veterinario dijo que era un tumor, maligno según la biopsia, que no había cura y que se extendería rápido porque estaba afectando a la tiroides, la glándula del crecimiento.

Pero ella aguantó bien, aunque sabíamos que podía ahogarse en cualquier momento, porque el tumor le presionaba la tráquea.

Al final, hace medio mes, nos dieron corticoides para que le ayudara a desinflamar un poco, para aguantar lo más que pudiera, pero el domingo a la madrugada hubo que inyectarle una ampolla de corticoides que la calmaría, porque nos despertó a los tres agitada y sin poder respirar.

A la mañana siguiente, desperté y oí que seguía igual. Entonces me dijo mamá que habían tomado una decisión con papá: la llevarían al veterinario para no volver.

Los acompañé, y ahí la revisaron, y el doctor dijo que ya estaba sufriendo mucho, que debíamos tomar una medida "piadosa" para que no sufriera más.
Le puso anestesia, para que no sintiera nada, y vi como quedaba respirando tranquila sobre la camilla, con la lengua afuera. Después, en la pata trasera, la otra inyección, me fui de la habitación, no me dejaron quedarme, y de repente, escuché: "Ya se fue".

Miré y vi a mi pequeña vacía de vida, sobre la camilla. Busqué una sábana y la cargaron en ella.

Ya nada sería igual. La enterramos un poco más atrás de una gruta, en Agrelo, una localidad de Mendoza. Ahí encontré un espino y medio palo de escoba, y con eso y un poco de soga mía le hice una cruz. Cuando la metimos al pozo, mi papá tiró allí su paquete de cigarrillos y su encendedor, y desde entonces, no ha fumado en cinco días, después de fumar durante 30 años.
Y cada vez que desea fumar de vuelta, mira la foto de mi perrita en su celular y eso lo ayuda a no caer.


Esta entrada fue para recordar entonces no sólo a mi mascota, mi primer mascota, sino también a mi consejera, a mi almohada peluda, a mi amigota, a mi compañera, a mi guardiana, a mi hermana... Y podría seguir pero ella fue, es y será tanto para mí.

Allá arriba seguro se encontró con su primo y todos sus amigos, y ya no le duele nada.


Te queremos Manchi, y ahora se quedó sola la casa, pero sé que estás mejor!
Entry by Okami - san | comments (2) | post a comment